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Saturday, March 14, 2026

Mami Lula: Silencios Pensantes

 Un día 13 de marzo hace ya tres años nuestra madre partió al encuentro de nuestro padre, quien lo había hecho seis años antes. Habían formado una familia un 14 de marzo del año 1942, ambos transitaron por la vida por cien años. En estas memorables fechas, me propongo hacer un breve bosquejo de la “Mami Lula”, como la conocíamos en la familia, es una descripción personal que intenta tener su objetividad, aunque reconozco la posibilidad de ella tenga un sesgo propio. Aunque es muy posible que al recordarla aparezcan impresiones y situaciones similares, de aquellos que convivieron en su mundo.

Mamá tenía una particular manera de hacernos sentir el apego familiar – sin duda acompañada por papá – a pesar de las grandes distancias que muy temprano nos separaron por las necesidades de continuación de estudio de cada uno de sus hijos, quienes fueron partiendo a otros lugares dejando atrás la educación básica y la zona austral en la cual vivíamos. Que decir de este desapego, que escondía sus silencios emocionales en cada partida, y que nosotros fuimos asumiendo con los años que fue una decisión estratégica, que logró nuestro desarrollo personal y especialmente profesional.

Vivir un siglo plenamente consciente da para un libro de varios capítulos, por ello solo anclaré este bosquejo de la Mami Lula a tres palabras: acompañamiento, intuición y silencio, las que utilizaré como hilo conductor del bosquejo prometido.

El acompañamiento queda evidenciado por ese derrotero que por más de 75 años lo recorrieron juntos y, que iniciaron en Linares llevándolos desde el balneario de Quintero hasta la región austral. La longevidad de este vínculo es un hecho que simboliza la estabilidad del acompañamiento familiar, que superó todas las piedras que la vida suele poner, para culminarlo en la simetría y belleza de su aniversario de bodas, que asimilamos por tradición a un diamante. Tiendo a pensar que este es uno de los factores principales que se deslizó este acompañamiento a lo ancho y largo del árbol familiar y, que seguirán transcurriendo hacia las nuevas generaciones, a través de los relatos en cada una de celebraciones familiares.

Las otras dos palabras se conjugan en su presencia comunicativa, que en más de una oportunidad en una respuesta rápida mostró una sagacidad que dejaba sin palabras. Es que sus intuiciones predictivas, plena de certezas, en largos pasajes de un estado de silencios pensantes, cuya acción marcaba presencia en su mirada sin emitir palabras. 

Quizás con el paso de los años podremos comprender los afectos maternales de estos ecos pensante silenciosos de la Mami Lula.


Wednesday, December 24, 2025

Navidad con sentido: Entorno al Árbol Navideño.

Busco contar una historia personal que relaciona mi quehacer espiritual con el camino religioso por el cual he transitado hasta ahora y aprovechar la oportunidad de acercarlos a mi vivencia de esta nochebuena que se nos avecina y entregarles mis mejores deseos para ustedes.

Desde luego solo pretendo esbozar una somera descripción de dicha vivencia, pues sería temerario querer extenderme demasiado. Comienzo por darle contexto conceptual a lo que es hacer historia, aunque hay muchos autores que han dado definiciones sobre el concepto de historia, solo tomaré dos:
Benedetto Croce decía: “Toda historia es historia contemporánea, es decir, nace de las necesidades intelectuales y morales del momento” . Me apego a esta definición de Croce, porque no es un misterio la crisis de moralidad que se ven en los distintos planos de la sociedad actual. En la historia que pretendo contarles encontraremos como a lo largo de los años se ha ido construyendo mis propios valores.

La otra definición es de Miguel de Certeau: “Una evidencia: la historia del pasado, por más controlada que esté por el análisis de los documentos del pasado, esta guiada por una lectura del presente.”  Porque mi relato se apegará principalmente a mis experiencias de lecturas que me ha acompañado en este derrotero de vida.

En la aldea de Balmaceda a medida que la oscuridad avanza por los ventanales de las casas emergen destellos multicolores que se ordenan de forma cónica – claro son las luces que alumbran los árboles navideños – en un par de horas será nochebuena. En el extremo austral de Chile, hacia el hito 50, poco antes de la medianoche las familias caminan a celebrar la Misa del Gallo, que según la leyenda lleva este nombre por culpa de un gallo que en Belén fue el primero en anunciar el nacimiento de Jesús.

Reunidos en el templo el ritual de la Misa del Gallo se va desarrollando conforme a la tradición, aunque de manera sigilosa algunos padres se escabullen - entre ellos mi padre – para cumplir las labores de Papá Noel y dejar los regalos a los pies de los árboles navideños. Mi padre tenía por rutina concurrir a misa durante el año los domingos y, siempre se ubicaba a la entrada del templo, desconozco si esto era una estrategia para hacer lo mismo en la Misa del Gallo, pero funcionaba pues a nosotros nos parecía los más normal, aunque estamos pendientes de sus movimientos pues con cada año crecía la duda de la real existencia de Santa Claus.

Aunque hay en mi huella lectora varías mujeres en el plano filosófico y siguiendo la idea fuerza que deseo entregar en este relato, me aferraré a Simone Weil, ella me ayudo a comprender que la cosmovisión que construía, no era algo abstracto, sino que estaba vinculada con la realidad. La materialidad corporal estaba ineluctablemente ligada a los pensamientos y por ende a mi espiritualidad.

En la búsqueda azarosa en los bosques cercanos al pueblo, lo que en una ocasión por un toro enfurecido por entrometernos en su hábitat pudo costarnos la vida de nuestro padre, en la definición de la ubicación y adornarlo con los motivos navideños, dándole un sello familiar con la inclusión de caramelos, esta materialidad se conectaba a un mundo con sentido que alimentaba de amor nuestras vidas.

Hoy contemplo los árboles navideños que salen a mi encuentro, aunque la tristeza puede aparecer por momentos, pues hay seres amados y queridos que me acompañan desde el más allá, como otros en este mundo ancho y ajeno que por motivos diversos y justificados alimentan mi soledad, cada árbol navideño que observo y la alegría que se vive entorno a ellos esta noche me cobija.

En tiempos de modernidad que como dice Habermas se ha descarrilado, entre el avance de las comunicaciones tecnológicas y el consumismo exacerbado, quizás sean éstas algunas de las principales causas que nos podrían desorientar del verdadero sentido de esta nochebuena. Aún así para mi, es una hermosa ocasión para desearle que puedan celebrar y reconectar sus vidas hacia un horizonte de solidaridad, paz y amor: FELIZ NAVIDAD.


Sunday, March 14, 2021

Un acontecimiento familiar destacable

  Hacia un 14 de marzo de 1942 mientras las naciones se debatían en una segunda gran guerra, al sur del mundo Alfonso y Abdulia se unían en matrimonio civil y religioso, es decir 79 años atrás, en cifras absoluta hasta el fallecimiento de mi padre el 2017 celebraron juntos 75 años de vida conyugal. Tengo la percepción que ustedes compartirán conmigo, que esta es una situación social digna de ser destacada más allá del hecha de ser mis progenitores.

 

Por años he felicitado a mi madre - ya que mi padre era algo reacio a este tipo de celebraciones- porque he percibido que para ella fue una fecha muy especial, que marcó el inicio de una historia familiar que comenzada en la ciudad de Linares, y que los llevó por un extenso derrotero geográfico que incluiría Santiago y las regiones de Valparaíso, Aysén y Magallanes.

 

En pocos meses más mi madre cumplirá sus 98 años, lo que me lleva a intuir qué en algún momento de este nuevo aniversario, irá hacia el pasado esbozando una sonrisa acompañada de una emoción de paz y alegría, de haber construido una diáspora familiar que sigue dando vida y vigencia al sueño esperanzador, que comenzó aquel día de marzo de un siglo que ya se fue.

 

Una última reflexión dada esta maravillosa oportunidad que mis padres me  regalaron para sentir la plenitud de existir, reviviendo aquellos momentos en que hemos tenido la alegría extrema de convivir con nuestros seres amados, con lo cual experimentamos nuestra verdad y gozamos de hitos de felicidad.

 

¡Felicidades! madre y que Dios te siga protegiendo.

Wednesday, December 23, 2020

Saludo de fin de año 2020

  Saludo de fin de año 2020

Al escribir estas líneas me mueve el espíritu navideño, que viene desde mis tradiciones familiares.[1] En este sentido, hace unos días comenté a algunas personas muy cercanas, que para mi el “Viejo Pascuero” estaba vivo en lo más profundo de mis recuerdos y, por ello cada año en que nos acercamos  a la navidad, él aparece en mi vida con su mensaje de paz y amor para todos los que están a mi alrededor y me transporta a los momentos más alegres de convivencia junto a mis padres y hermanos, los cuales se han extendido a lo largo de toda mi existencia a mis descendientes y amistades.[2] Pues, es en este contexto que haré el siguiente comentario:

Como todo año que finaliza, algunos tendrán la oportunidad de hacer su propio balance -otros lo evitaran- es que para nadie ha sido un año en que no nos hayamos visto afectado por las restricciones sanitarias que las autoridades han debido imponer. El confinamiento parcial o total ha restringido nuestras actividades cotidianas, no solamente más allá de las puertas de nuestras viviendas, sino que hasta la de nuestra propia convivencia hogareña.

Ya habremos escuchado que los tiempos de crisis son una oportunidad, en que debemos considerar la cruel pedagogía de la pandemia, como un método de aprendizaje que nos ayude a superar los obstáculos, o en caso de no ser esto posible, encontrar como convertirlos en herramientas a nuestro favor, para rescatar nuestra libertad de esta imposición externa que nos obliga éticamente al confinamiento.

Cabe la responsabilidad, qué ante el impacto personal de dicho confinamiento, la evaluación que hagamos de nuestra situación sea honesta, pues si desde un análisis objetivo esta no es tan mala debemos evitar las exacerbaciones, y tener muy presente que siempre podrá haber otros cuyas desgracias y penurias sean peores que las nuestras.

Hace unos días el Papa Francisco nos decía: “la crisis de la pandemia es un momento propicio para reflexionar nuevamente sobre el profundo significado de una crisis, que puede resultar beneficiosa para todos”. Sin dudas, que esta reflexión debe llevarnos a encontrar aquellos puntos en que la crisis a puesto a prueba nuestras certidumbres, y renovar nuestra confianza y esperanza en podremos construir un mundo mejor. Necesitamos tener la serenidad y comprensión para resolver esta crisis sin conflictos. De hecho, el mismo Papa Francisco insistía en que no confundiéramos “crisis con conflicto…las crisis generalmente tienen un resultado positivo, mientras que conflictos siempre crea discordia y competencia, un antagonismo oponentemente irreconciliable que separa a los demás en amigos para amar y enemigos para luchar”[3].

 Por ello, recurro al espíritu navideño de mis tradiciones familiares, para darle fuerza y vigor a este saludo de fin de año, para que nuestra voluntad se alimente de este sentimiento[4] y nos permita encontrar los espacios de confianza y no perdamos la esperanza que al comenzar un nuevo año podremos reencontrarnos fraternalmente, para dar paz y prosperidad al próximo año 2021.

Son mis deseos para todos ustedes.

 

Bibliografía

 

Carta Encíclica de Papa Francisco.2020. Fratelli tutti. Sobre la fraternidad y la amistad social.



[1] Muñoz, Rosabetty. 2010. Ligia.Lom ediciones. 1ª edición. Santiago p.51:

Cada uno trae historia flotando/ tras de sí./ Por eso parecemos cometas./ Siempre hubo un antepasado que debió partir…

[2] Bombal, María Luisa.2020. Antología. El árbol: … Un oleaje bulle, bulle muy lejano, murmura/ como un mar de hojas. ¿Es Beethoven? No./ Es el árbol pegado a la ventana…

 https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2020/12/antologia-mlb-2020.pdf

El armar cada año el árbol de navidad y el pesebre es parte del ritual que da comienzo a ser realidad la presencia del espíritu navideño

[4] Muñoz, Rosabetty. 2010. Ligia.Lom ediciones. 1ª edición. Santiago p.40:

Nos salvamos/ porque estuvimos todo el tiempo/ tomados de las manos.

 

Wednesday, July 01, 2020

Lecturas con mi madre: Celebrando hoy sus 97 años


En un día como hoy en el año 1923 nació mi madre en la ciudad de Linares, se cumplen 97 años desde aquel inicio, comprenderán que son muchas las vivencias que hemos tenido junto a ella, las que seguirán acrecentándose para quienes tienen la oportunidad de disfrutar de sus capacidades comunicativas que actualmente goza.

Mi madre fue una interesante lectora, ejemplo que heredé y que mantengo hasta el día de hoy. Empecé a leer muy temprano; a principio de los 60; lo que permitió seguir las lecturas de ella con gran intensidad, aprovechando la biblioteca del Sr. Jorge Isler quien era un colega de mi padre, de quien mi madre obtenía obras de autores nacionales como Alberto Blest Gana, Salvador Reyes, Mariano Latorre, Manuel Rojas, Nicomedes Guzmán, Francisco Coloane entre otros. A estos habría que sumar escritores como Alejandro Dumas, Graham Greene y por sobre todo Frank Yerby.

 Al recordar este hecho no puedo dejar pasar el contexto geográfico en el cual ocurrieron estas primeras lecturas; me refiero a Balmaceda, especialmente porque era en un villorrio de la región de Aysén en el cual se vivía un aislamiento extremo, que podía llegar a varías semanas en épocas de invierno. Para demostrar la crudeza de soledad extrema tengo una poderosa evidencia que aportar, consideren que eran las estaciones de radio el principal medio de comunicación con la capital del país. Además de las cartas que se intercambiaban con la familia las que en el mejor de los casos tardaban un par de semanas en llegar.

 
Hace un lustro aproximadamente tuve la oportunidad de invitarla a la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, en el recinto de la Estación Mapocho, recorrimos por horas los innumerables estands, hojeando los libros y adquiriendo algunos. Fueron momentos muy hermosos de reencuentro con el apasionante mundo de los libros, al cual ella me abrió las puertas, por cierto, nunca más he podido salir de él, ni espero hacerlo.

  Por lo anterior y muchas otras vivencias mi mensaje a mi madre en el día de su cumpleaños 97, se resume en dos palabras que le regalo de felicidad: Gracias mamá.

Wednesday, June 17, 2020

¿Un día para papá y otro para mamá?


En mi parecer el día del padre y de la madre según corresponde al calendario de cada año debería celebrarse en un mismo día para ambos. Esto porque no me agrada separar la formación que me entregaron a través de su religiosidad, lo que ha dado fortaleza a mi sentido de vivir.

Para expresarlo de una manera simbólica, en algún instante de mi vida desperté de un poderoso sueño, en el cual mis padres aparecían entregándome una caja de regalo en forma de corazón, atada por una cinta dorada y adosada una tarjeta musical con himno de la alegría, en cuya inscripción decía: En las palabras encontrarás la verdad, tus papis.

Antes de despertar de tan bello sueño abrí mi regalo en el cual encontré un mensaje, que de ese momento me ha acompañado toda la vida:
“LA VIDA ES SAGRADA Y LO DIVINO VIENE DE DIOS”

He andado en la vida por diversos derroteros con alcores de variados tamaños, en esos caminos he aprendido a "conocerme a sí mismo", lo que hoy me hace afirmar con fuerza que me encuentro en la plenitud de mi sentir a Dios.

Aunque gran parte de mi vida no la viví junto a mis padres; por razones educacionales que nos superaron como familia; debo expresarles que las distancias no fueron nunca un impedimento para construir fe y esperanza en mi vida y en mi mundo. Gracias Papá y Mamá.


Friday, May 01, 2020

A mi padre


Se cumplen tres años del alejamiento corporal de mi padre, quien partió a pocos meses de haber cumplido 102 años de vida, hoy deseo reflexionar tomando como hilo conductor los versos “A mi padre” de Pablo Neruda:


“A Dios doy gracias por ser mi padre”

Alfonso -mi padre- fue un hombre católico que no perdía oportunidad de acudir a misa cada domingo. Nunca le vi comulgar ni participar en la eucaristía, ubicándose de pie en la última fila cercana a la puerta de la iglesia. Esto hasta en nochebuena al celebrarse la misa del gallo, aunque esto era comprensible, pues en algún momento de descuido acudía raudamente a nuestro hogar para depositar los regalos en el árbol de pascua, a fin de mantener el oficio del Viejo Pascuero para alegría nuestra.


“Por tus reproches y consejos.

Por el bien que me enseñaste

y de mi ser siempre cuidaste”

Que hubiera sido de mi sin tu preocupación por mostrarme la manera correcta que había que caminar por la vida, la integridad moral para saber discernir entre el bien y lo que puede apartarnos de él. Aún en la distancia de miles de kilómetros obligada para un mejor futuro profesional tu impronta moral se mantenía como una vigía vital.

"Por ser padre bondadoso,

lleno de paz y sabiduría

 Porque amas la verdad.

Justicia y rectitud en demasía."


Como no reconocer tu espíritu bondadoso de dar sentido a tu vida al buscar las oportunidades de amor por la verdad para tus hijos, construyendo sabiamente junto a tu familia un camino de rectitud y justicia.


"Por ser mi padre amado

y enseñarme la caridad.

Sentimientos nobles te cubren.

No conoces la maldad"

Para vivir más de un siglo fuiste un hombre bueno, lo tuvistes todo con mesura, sin ostentaciones nos mostrastes la nobleza que se obtiene de hacer el bien y de reconocer al otro como prójimo.


"Caballero noble y parco,

me enseñaste a luchar.

Aspirando siempre a lo más alto

 y a mis sueños no renunciar."

Compartimos tu lucha por tus sueños, que pasaron a convertirse en nuestros propios sueños, que con voluntad inclaudicable nos llevaron a culminar con éxito nuestra preparación educacional. Tu apoyo y perseverancia nos enseño en que hay derrotas en la vida pero no por ello debemos renunciar a nuestras altas aspiraciones.

"Por aborrecer todo lo malo.

Por tus celestiales valores.

Por guiarme de la mano

en senderos llenos de flores."

Padre, agradezco a Dios que hayas sido mi papá, tus palabras aún siguen guiándome, la presencia de cada enseñanza valórica reconfortan mi razón, más allá de que la nostalgía de tu ausencia se vaya convirtiendo en melancolía. Busco fuerza en los pocos momentos que nos dio la vida y lloro mi necedad de no haber compartido más tu sabiduría, mal justificada por las distancias geográficas. Más hay en mi memoria un jardín de reflexiones, que se abren en senderos cubiertos de flores, que llenan de amor mis días por vivir.

Saturday, April 18, 2020

Adiós a Tía Hilda


Hace muy pocos días ha vuelto a la tierra; por la cual deambuló por algo así como un siglo; mi tía Hilda. Tengo muchos recuerdos personales con ella, que ni sus familiares conocen. Tengo la certeza que es más posibles que recuerden uno que otro desencuentro que los buenos momentos que disfrute con ella.

Es así, que para mi no fue una sorpresa que a sus 94 años publicará su obra poética, hecho por el cual ahora quiero hacer un merecido recuerdo. Compartí en muchas ocasiones su gozo estético por la belleza de lo humano: en cuerpo y alma. La bohemia santiaguina con su movilidad cultural, danzando a los sones de las canciones de Charles Aznavour y otras de la nueva ola chilena.

Lo anterior me permitió durante mi adolescencia entender que el mundo no era unívoco, sino que al menos tenía dos caras, que no había un solo paradigma del cual vivir la vida, la otra cara era mi tiempo a los sones de “Música Libre” y “Woodstock”.

Pero vamos a lo que convoca estas líneas, su poesía. Quienes han querido compartir mi vida lectora saben que soy un asiduo lector de poesía. Para mi la poesía es por donde fluye mi racionalidad que afecta mis emociones, que recorren recodos y cascadas hasta alcanzar las aguas tranquilas que en esta paz se nutren del amor, tan necesario para continuar hacía la eternidad oceánica.
Tía Hilda, le cantó al amor en muchos versos: Enamorada del amor/ y unida a ti/ yo fui gritando. (…) ¿Y la gloria del amor dónde está? / ¿Dónde? (…) Y una voz de eco / contestó: más allá … más. Si, porque en el amor que se busca hay que gritarlo y recibir el eco como incentivo para encontrarlo en su verdad: …. Y fue verdad / Yo la encontré / más allá … más /después de ti.   


Al releer estos versos recordé aquellos de la gran poetisa polaca Wislawa Zsymborska: Hay tanto silencio allí que oímos (…) Y aunque la oímos, no creemos. Quizás el “eco” de Dahil Quezvas, y su pregunta del “donde” sea la voz del silencio que está “más allá… más” de la razón.

Antes de marcharse escribió: Cuando yo muera/ quisiera que el día / sea el más hermoso/ para el alma mía/ Quiero mucho sol/ quiero mucha luz/ quiero un par de rosas rojas/ sobre mi ataúd (…) Y por favor no lloren/ lo que se crean / con derecho a hacerlo. / Rezadme una Salve / o un Padre Nuestro/ o mejor callen/ prefiero el silencio (…) ¡Oh! Tierra fecunda/ ¡Oh! Tierra, te amo …

Dahil ha iniciado un sueño eterno, en palabras de Wislawa: Y cuando nos dormimos / en sueños nos separamos. /Pero es un buen sueño, /es un buen sueño, /porque con él despertamos. El canto de amor de Dahil Quezvas continuará en sus poemas alimentando la paz y armonía en la que ella se encuentra ahora … Adiós tía Hilda…. Hola Dahil.

Comentario: María Hilda Vásquez V., nació en Linares en 1921 utilizando el seudónimo de Dahil Quezvas.

Bibliografía
-       Dahil Quezvas, 2015. Para que me recuerdes.Editorial Alba. Valparaíso, Chile
-       Wislawa Szymborska.2018. Antología poética. Colección Visor de Poesía. 4ª edición, Getafe, España.p.29

Wednesday, November 01, 2017

Día de todos los Santos 2017


Hoy es día de todos los santos, el Papa Francisco ha expresado que “el mundo necesita santos, y todos nosotros, sin excepción, estamos llamados a la santidad” y replica “¡ No tengan miedo!” Hoy se cumplen seis meses de la partida de mi padre, han sido tiempos difíciles donde el desapego filial ha sido desgarrador, después de 102 años en la tierra y de haberlo tenido por más de seis decenios, he podido constatar que más allá de ese tener, el sentimiento de su presencia superaba las barreras de los espacios que ha menudo nos separaron por casi toda mi vida.

Mi camino (o mi historia) está marcado por las preguntas de sentido de lo humano que hay en cada uno de nosotros: ¿de dónde venimos? ¿hacia dónde vamos? Y por sobre todo ¿quién soy? Mi religiosidad es mi duda constante. No obstante, de saber que la respuesta siempre estará más cerca de la esperanza que de la certeza. Este camino me ha llevado a entender y luego sentir lo numinoso de la gracia de la paradoja de la vida humana, de la finitud e infinitud que hay en ella. Por consiguiente, orar ante el recuerdo de esta fecha de significancia familiar me da plenitud de gracia.

En este camino es posible no sentir miedo en intentar la santidad, donde las historias de cada rostro son inclusivas y que no es de mi interés juzgar, porque el diálogo con los otros se nutre de la gracia que dona lo numinoso, la que fluye del hontanar sagrado y se nos revela con la Palabra, que no hace diferencias entre bellos y feos, buenos y malos, por el contrario une los rostros de todos ellos sin lazos, es decir se entrega a un sentimiento de paz absoluta, donde la experiencia de la gracia es la Palabra Amor.

Referencia:

Tuesday, December 27, 2011

Conversando la navidad 96 de papá

No todos tenemos la oportunidad de poder conversar; aunque sea a la distancia, con nuestros padres sobre cómo eran las fiestas de navidad allá en los años 20 del siglo pasado. Hoy he tenido ese privilegio y como bien lo expresa mi padre es “un regalo que Dios” nos ha dado a él y a nuestra familia al poder contar con ello, teniendo en cuenta que vino al mundo en el año 1915.

Mi padre y en cierto caso también mi madre no tuvieron la oportunidad de vivir su infancia con sus progenitores, púes a temprana edad estos partieron dejándolos al cuidado de tíos y tías, que aunque eran entornos familiares en los cuales se podría afirmar desde la perspectiva económica que no les faltaba “nada”, en la práctica cotidiana no por ello y especialmente mi padre si le toco vivir las vicisitudes nostálgicas lógicas de tan irreparables pérdidas.

Al escuchar a papá uno recorre la historia de la familia chilena, pero más precisamente del pueblo de Villa Alegre y sus alrededores a lo largo de las calles Comercio y Artesanos. Parece verlo correr tras un mandado de sus parientes protectores hacia el Almacén o ensillar un caballo o enyugar los bueyes para aquella carreta, que tiene por destino la lancha de propiedad de su tío que atraviesa pasajeros y cargas en el río Loncomilla. Hacia el atardecer una sigilosa arrancadilla para ojear los paseos de las damas ataviadas con sus vestido de la época el los jardines de la casa de los Camiroaga.

Me relata que en sus tiempos las navidades tenían un sentido de mayor religiosidad, aunque no por ello faltaba la alegría de una buena música con cena o almuerzo opíparo correspondiente y hasta bien “regados” con mostos de la zona. Lo interesante de su conversación es que agradece a Dios haber tenido la oportunidad de que su voluntad de ser una persona útil a la sociedad, haya tenido éxito de lograr desarrollar su intelectualidad y espiritualidad requerida, para formar junto a mi madre una familia cuyos hijos alcanzarán una profesión universitaria que les permitiera continuar su consigna de servicio a la comunidad (no en vano nuestro padre fue fundador de dos compañías de bomberos en Chile).

Para lo anterior debió olvidarse de ensillar y enyugar animales, por tanto a los 15 años aproximadamente se alejó en busca de un derrotero que le permitiera cumplir con sus sueños, los cuales agradece al altísimo haber tenido por gracia ver hasta nuestros días.

Para sus hijos y esposa fue nuestro pascuero, aquel que nos llevaba a la Misa del Gallo, para luego escabullirse entre los feligreses hasta nuestro hogar, y así instalar los regalos a los pies del árbol navideño. Por cierto, junto a mis hermanos vivimos este ritual año tras año sin descubrir las arrancadas de este pascuero de la ceremonia religiosa nocturna….

Sin duda los años pasan y ciertamente las navidades se viven de acuerdo a los paradigmas de sus épocas, pero ello no me impide atisbar que las emociones infantiles no son diferentes para cada generación, al vivirlas desde la profundidad de nuestros corazones dejando huellas indelebles.

Sunday, September 04, 2011

La esperanza y el sentido de vivir

El día se inicia nublado con vientos de alrededor de 10 nudos, al mirar el cielo denso y oscuro se percibe que antes de que caiga la tarde habrán chubasco, indicio de un amenazante temporal nocturno. En otras circunstancias sería un día más casi al termino del verano, pero no es este el caso, hacia el mediodía junto a mis hermanos emprenderemos el regreso a clases hacia diferentes ciudades en la zona central del país.

La separación de sus hijos para nuestros padres era un sacrificio emocional que habían decidido con muchísima anticipación, hecho por el cual no volveríamos a convivir diariamente el calor del hogar paterno, que sólo disfrutaríamos en dos meses al año en periodo de vacaciones de verano, a decir de ellos es el precio que hubo que pagar por la búsqueda de una educación de calidad, que al fin y al cabo permitió asegurar nuestros futuros personales teniendo cada uno las oportunidades de ingresar a la universidad. De habernos quedado en esa zona extrema habríamos gozado del amor paternal confiscando nuestras posibilidades de obtener un título profesional.

Hacia el mediodía de ese día mirábamos con recogido silencio como nuestra casa quedaba atrás mientras avanzábamos hacia el aeródromo en la camioneta International conducida por papá, desde su techo el caño de la salamandra que había quedado encendida agitaba suavemente su humo como un pañuelo blanco de despedida, rodeando la cancha de aterrizaje fuimos a cobijarnos en el hangar de la base aérea en espera de nuestro embarque definitivo en el Twin otter de la FACh.

Hace un par de meses atrás, en el hangar de El Tepual esperaba ansioso una chance de encontrar una aeronave que me trasladará a casa de mis padres, había viajado toda la noche en el tren nocturno hasta Puerto Montt, sentado en mi maleta observé al comandante P que descendía de un beechcraft C-45 recién aterrizado. Avanzó hacia mi, luego de un corto diálogo me había convertido en un pasajero del vuelo de vuelta, sin duda ayudada mi suerte porque el era el jefe de mi padre. A poco de elevarnos sobre la bahía el comandante P hizo una maniobra prevista, conduciendo el avión directamente hacia la superficie del mar hasta alcanzar una altura que hoy no deseo recordar antes de levantar el vuelo, luego girar en círculo lo que nos permitió observar una embarcación con sus ocupantes que apuntaban sus manos hacia nosotros, aunque era obvio tampoco quise pensar en que gritaban.

Acomodado en uno de los asientos traseros sentía tronar el bimotor que avanzaba entre una que otra turbulencia y aunque sentía mucho hambre agradecía tener el estómago vacío, para no repetir como en otras ocasiones evacuaciones orales inesperadas o calculadas por culpa de este comandante travieso, del cual con preocupación recordaba aquella lejana convivencia en una estancia de Aysén en que había oído una historia contada por el propio estanciero, que estando en el trabajo de apiñar su ganado ovino había venido un pájaro de acero que había pasado muy cerca del suelo y había espantado el ganado en distintas direcciones, acabando con el trabajo de varias horas. Si esa vez no entendí, ahora tenía claro quien era el piloto de esa ave de acero…. Unas horas después estaba sentado pero esta vez en el comedor de la casa de mis progenitores en un ambiente maravillosamente temperado por la salamandra de siempre.

El twin otter carreteó por la loza hasta el cabezal de la pista para a los pocos instantes elevarnos dejando atrás nuestra raíces. Este tipo de avión no vuela a mucha altura, pero es sabido que la cordillera austral no se caracteriza por ser muy alta. Este hecho tenía como implicancia que voláramos bajo un techo de nubes que dejaban caer una suave lluvia, que nos impedía mirar a través de las reducidas ventanillas, tampoco era la primera vez que viajábamos en un twin otter por tanto conocíamos las subidas y bajadas periódicas debido a las corrientes ascendentes y descendentes a las que estaríamos enfrentados hasta llegar a destino.

Hicimos una escala proyectada en un lugar para recoger correspondencia y pasajeros, continuando nuestro viaje mientras la tarde lentamente iba tejiendo su manto oscuro, luego de unas horas de vuelo se inició una intranquilidad pues veíamos la vehemencia con que el copiloto y piloto consultaban un mapa, mostrando su contrariedad mientras apuntaban de manera diferente hacia sus ventanillas laterales discutiendo las concordancias externas con las señalada en la carta de navegación. Nuestra ansiedad fue creciendo cuando notamos que una y otra vez volábamos en una dirección para luego volver e intentar otra…. Evidentemente estábamos perdidos.

Quizás esta situación en la cabina de mando se ha vivido en más de una ocasión, siendo probablemente mejor desconocer las dificultades que en ella se viven, lamentablemente para todos nosotros que estábamos a bordo en este tipo de avión, era inevitable observar todas la maniobras que acontecían en ella. En el exterior la tempestad arreciaba, la lluvia y el viento golpeaban la estructura de la aeronave con ráfagas violentas que nos lanzaban al cielo, nuestros temores se acrecentaban al observar las nubes pasar por las ventanillas, dándonos la sensación que subíamos intentando superar las montañas entre las cuales navegamos hace horas.

¿Cuanto duraría esto? ¿qué autonomía de vuelo teníamos? Nuestros ruegos y oraciones se habían agotado cuando en la oscuridad de la noche escuchamos al copiloto que nos aproximábamos a El Tepual, la tempestad no amainaba mientras el fuselaje del avión crujía lastimosamente, parecía que en cualquier momento las enormes alas se desprenderían, el avión se posó en la pista que nos pareció rugosa y llena de baches hasta detenerse, no pudiendo avanzar hasta la loza lo que obligó a que fuera literalmente remolcado al hangar.

Cuando descendimos el personal de la FACh aplaudía de alegría por la odisea vivida, en el casino nos esperaban con una merienda caliente, una prueba más que nunca perdieron la esperanza que llegaríamos a destino. Con mi hermano no volveríamos a vivir al menos en El Tepual una situación similar, para mi hermana el destino le había deparado que un día 24 de Julio de 1977 en condiciones climáticas similares, se estrellará siendo pasajera de DC-6B de la FACh al aproximarse al aeropuerto de El Tepual falleciendo treinta y tres personas…ella sobrevivió.

Siempre he enfrentado la vida como una cuestión abierta, cualquiera de estos pasajes de la historia familiar pudieron haber tenido un derrotero con hitos distintos, pero lo que no me cabe duda es que existe una articulación que emerge de estos relatos, por un lado esta la esperanza que hemos derrochado en cada uno de ellos, y de otro está que tales relatos han dado sentido a nuestra vidas, al comprender que en cada una de estas situaciones se nos ha dado la gracia de una nueva oportunidad de nacer.

Saturday, February 23, 2008

Papá y sus amistades con el mundo animal
(Historias de mi padre)

Mi padre que es un hombre que nació muy al principio del siglo pasado, no se llama Francisco (por lo de Asís) sino que Alfonso, tiene una especial sensibilidad para entenderse con los animales, aspecto que siempre me provocó un sentimiento de asombro por las inexplicables relaciones comunicativas que entablaba con ellos.

Partamos haciendo un recorrido con algunos ejemplo que fueron parte de mi vida, como el caso de “Arsenio”, el cual era un puerco que se crío en los patios sin fronteras de nuestra casa en la aldea de Balmaceda, digo aldea porque para pueblo no alcanzaba a pesar de ser el aeropuerto de entrada a la maravillosa Región de Aysén. Aquí Arsenio merodeaba libremente todo el día, excepto a la hora en que mi padre regresaba del trabajo, pues él era el primero que salía a su encuentro con sus clásicos hoic, hoic, hoic (pretensión onomatopéyica). Es decir, con gemidos de chancho como es la manera que los denominamos nosotros a los puercos o cerdos.

Todo lo anterior fue muy divertido para nosotros hasta cuando mi padre lo faenó con unos compañeros de trabajo, lo cual parecería lo más natural sino fuera que uno conocía la historia de este cerdo. Por cuanto, no nos pareció gracioso ver ubicada la cabeza de Arsenio perfectamente rasurada con una manzana en el hocico en el centro de la mesa de nuestro hogar, lo cual significó que lógicamente nos abstuviéramos con los demás componentes de la familia a saborear al querido y bien ponderado Arsenio.

Seguiremos este recorrido con la “Marilyn” la cual era una cría de la comunidad de las gallinas, conocida en nuestro hemisferio como polla, ave de plumaje exótico que se encariño con mi padre. Para hacerles el cuento corto, acá tuvimos que la situación relacional con mi padre se tornó similar a la de Arsenio, pues la Marilyn pasaba lo más del tiempo atenta a la sirena que anunciaba el término laboral de papá. Quién luego aparecía a la distancia mientras la Marilyn salía a su encuentro, una vez en su cercanía él le extendía su brazo por donde ella escalaba para cobijarse en uno de sus hombros, de esta manera acompañaba a mi padre convirtiéndolo en un improvisado bucanero al menos hasta la puerta de nuestra casa.

Esta Marilyn no se murió de un posible suicidio o de algo que se le parezca ni creo que hayan tenido que ver los Kennedy en algo, tampoco fue faenada, lo cual nos salvó de la cazuela. No obstante esto, no tuvo un final que podríamos considerar muy feliz, pues un día amaneció en uno de los gallineros girando en círculos perfectos, hasta que luego de una horas cayó muerta, sin explicación científica para nosotros de la etiopatogenia de su posible mal. Sin embargo, con el paso de los años podemos aventurar un diagnóstico del posible mal que la llevó a la locura, el cual pudo deberse al atrevimiento de esta polla al haber logrado la relación comunicativa con un ser humano.

Otra historia fue la “Chepa” que siguiendo el mismo “modus operandi” de los anteriores, respondía sin titubear a su nombre cuando se le llamaba, apareciendo de improviso con sus típicos bee, bee, bee (ahora pretensión onomatopéyica de una oveja). La Chepa fue una adquisición que hizo mi padre de tres chiporritos que fueron dejados en los corrales de nuestra casa, para que aumentarán su peso en carne, antes de ser llevados al Puente del Ministro (camino de Balmaceda a Coyhaique) para constituirse en un rico asado al palo de fin de semana junto al río. Aunque no recuerdo el momento en que mis padres se dieron cuenta que uno de estos chiporros era una hembra, lo cual constituyó una orden de alto para el asador, pues ella pasaría a convertirse en una oveja digna de una exposición ganadera. Con el tiempo la Chepa generó a través de sus esquila un acogedor colchón de lana pura, que se traslado por diversas pensiones a lo largo de nuestro país, acompañándonos en nuestros sueños y estudios.

La Chepa tuvo crías que dieron luz a varias generaciones las cuales convirtieron de la noche a la mañana a mi madre en una pequeña empresaria del ganado ovino, todo gracias a la Chepa, que si la memoria no me juega una mala pasada termino su vida sin ser faenada, en un campo de un compadre de mis padres ubicado en el camino hacia Puerto Ingeniero Ibañez.

Finalmente tenemos a Lumumba un perro perdiguero y Ciombé un gato que adoraba a mi padre, debiendo considerarse que este último lo más del tiempo reposaba placidamente sobre sus hombros, incluso durante sus regulares siestas sin levantarse de la mesa al termino de cada almuerzo. Como es sabido los nombres de estos enemigos naturales (siguiendo el principio de andar como el perro y el gato) provenían de Patrice Lumumba quién fue el primer Presidente del Congo Independiente (1961), que sólo alcanzó a gobernar unos meses antes de que fuera asesinado de manera brutal por Moisés Ciombé y por los secesionistas katangueses. Estos animales eran un fiel reflejo de la opinión histórica que tenía mi padre de ambos, pues Lumumba era un perruzán (holgazán en lenguaje de perro) con cara de bueno y Ciombé era un gatuzán (holgazán en lenguaje de gato) de pelaje negro azabache, de ojos verde y pupila azul intenso, que mostraban una expresión poco amigable particularmente si alguien osaba importunar a su amo y señor: Nuestro padre.

Aunque hay que dejar en claro que Lumumba era un protegido de mi hermana, quién en su inocencia juvenil no sabía que su perrito escondía en su inconciente unos instintos sexuales “potolálicos” muy desarrollados, pues no perdía oportunidad para mordisquear los traseros de las aves jóvenes del gallinero de mamá, lo cual de alguna manera lo colocaba en una situación socialmente riesgosa en su futuro familiar. Agregándose que del punto de vista afectivo no recuerdo haber visto alguna vez a Lumumba en los brazos de papá; lo que siempre fue un privilegio de Ciombé, quién en tales circunstancias terminaba acomodándose en sus hombros, posición desde la cual se convertía en un avezado opinólogo respecto al quehacer de nuestro hogar. Actuación que era lograda escénicamente por las pretensiones de ventriloquia de mi padre, haciéndole saber a mi madre las cosas que andaban mal por su culpa, lo cual indudablemente causaba las iras de mamá, habiendo ocasiones que le contestaba de mala forma olvidando la condición gatuna de Ciombé.

Realmente no sé cual fue el final de Ciombé que un día en la relativamente nómada vida laboral de mi padre, éste quedo atrás ante un traslado de ciudad, en el caso de Lumumba un día salió de casa para no volver nunca más, por supuesto Ciombé no lo hecho de menos y nosotros lo olvidamos muy pronto…. Papá esperaría otras ocasiones para encantar otro felino.